“No Line On The Horizon”, U2 borra las fronteras
U2 es extraño: de pronto es uno de los mejores grupos de rock del mundo y luego, en un abrir y cerrar de ojos, parecen un merolico, su esposa bigotona y sus dos hijos idiotas.
Por fortuna, hoy en día la familia del merolico está encerrada y amordazada. Lo sé porque basta escuchar una sola vez No Line On The Horizon para darse cuenta de que U2 acaba de sacar su mejor álbum desde Achtung Baby, aquella obra maestra de 1991.
Dicen que no hay que juzgar un libro por su portada. Supongo que un disco tampoco. Pero la enigmática foto de la portada -que no es de Anton Corbijn, sino de Hiroshi Sugimoto- dice mucho. Y el título, ”Sin línea en el horizonte”, dice más.
La palabra “horizonte” es, según el Diccionario de la Real Academia, “el límite visual de la superficie terrestre, donde parecen juntarse el cielo y la tierra”. O sea que si no hay línea en el horizonte, simplemente no hay horizonte: el cielo y la tierra son una misma cosa. No hay fronteras, no hay límites.
El disco fue grabado en Marruecos, donde África está a punto de besar a Europa. Donde lo morisco del lugar se mezcló con lo católico del grupo, resultando en un sonido que, de manera casi subliminal, es muy árabe y hasta flamenco. La voz de Bono tiene un aplomo que había perdido hace años, pero con un nuevo ingrediente; la gravedad de alguien que ha regresado de un largo viaje, y aunque sigue siendo el mismo, algo en él cambió para siempre:
Vine de un lugar donde no hay una sola colina/ La tierra era plana, la carretera recta y amplia/ Mi hermano y yo manejábamos por horas/ Como si nos quedaran años en vez de días/ Nuestras caras tan pálidas como la sucia nieve/ Alguna vez supe del amor divino/ Luego vino un tiempo en que me desconoció/ Quién puede perdonar al perdón cuando el perdón no lo es/ Sólo el cordero tan blanco como la nieve…
El Antiguo Testamento y el Nuevo en unas cuantas líneas. Read the full article »
Autorretrato de acetato (mis discos favoritos)
Una vez, en las instalaciones de un periódico de Mexicali, René Franco y yo estábamos platicando con fans de La Taquilla a través de un chat. Entonces, alguien me preguntó cuáles eran mis cinco discos favoritos. No había tiempo de pensar la respuesta, y lo que contesté fue lo siguiente:
1.- Love & Theft, de Bob Dylan
2.- The River, de Bruce Springsteen
3.- Jaime López, de Jaime López
4.- Graceland, de Paul Simon
5.- Graffiti Bridge, de Prince
Lo curioso es que eso fue hace bastantes años y la lista sigue siendo satisfactoria para mí. A veces creo que hay discos mejores, pero quitar uno de estos sería criminal.
Yo creo que la lista de Mexicali me gusta porque me define no sólo a nivel musical, sino personal.
Si se fijan bien, son sólo discos de solistas. No hay un sólo grupo; ni los Rolling Stones, ni los Beatles, vaya, ni siquiera mis adorados Creedence están ahí. Esto refleja mi individualismo a ultranza. Las cosas, a nivel artístico, se hacen como yo quiero y se acabó.
Sé recibir órdenes (he sido empleado de René Franco desde hace quince años, y cuando actúo, acato las órdenes de los directores) pero en un proyecto que sea mío (como este blog) nadie me dice cómo ni cuándo.
Sin compararme con ellos en cuanto a calidad (líbreme Dios de tanta soberbia) los creadores de estos discos también son así.
Por otro lado, estos discos reflejan a la perfección mi manera de ver la vida. Read the full article »





