“Me amaba (pero en Plateros)”. Uno de los grandes placeres de mi vida era escuchar esas palabras en la voz de su autor: José Joaquín Blanco.
Una vez cada semaana, en un lugar clandestino conocido como el Bebys’ Bar, el gran escritor se volvía animal escénico durante hora y media, y relataba la caída de gracia de un preso que alguna vez fue libre, joven y amante de una tragicómica mujer fatal llamada Geles.
La obra era La desgracia del castigador, basada en la novela El castigador, del propio Blanco. El resto del elenco lo conformábamos Jaime López, Raúl Aldana y un servidor. Los cuatro nos turnábamos para encarnar al castigador del título, y entre los cuatro íbamos ampliando la imaginación del respetable, para que ahí cupieran las nalgotas de la tal Geles y sus tenebrosas aventuras: en el gobierno tenía un puestazo en el que nomás iba a cobrar. Era tortita de un influyente y había sido vedette.
¿Quieren saber más? Entonces tienen que estar mañana, domingo 6 de marzo, a las 18:00 horas (seis de la tarde) en el Auditorio Cinco del Palacio de Minería (Tacuba No. 5, Centro Histórico), donde se llevará a cabo una mesa redonda acerca del gran José Joaquín Blanco, a quien yo considero el mejor escritor mexicano de la segunda mitad del siglo XX y lo que va del XXI. Tendré el gusto de compartir la mesa con el gran poeta Luis Miguel Aguilar y con Alejandro García.
Todo esto, dentro del marco de la Feria del Libro de Minería, la más importante del D.F. El evento es gratis y la entrada a la feria cuesta quince pesos. Espero verlos por allá y celebrar que José Joaquín cumple 60 años este 2011. Allá nos vemos.