Oda a Beyoncé

Resulta que el escote de Beyoncé la traicionó en los Oscares. En ese momento casi nadie se dio cuenta, pero hay fotos que lo revelan: beyonce2beyonce3

De estas fotos salió lo que viene a continuación. Y antes de que alguien me diga que mi poema no rima, aclaro: Beyoncé se escribe con acento en la última “e”, pero se pronuncia como si el acento estuviera en la “o”. ¿Okey? Entonces aquí vamos:

Oh, Beyoncé,

te iba a dedicar una

y acabaron siendo once.

Cuando me preguntan si quisiera ser Jay-Z

la respuesta siempre es sí;

pero ayer más que nunca,

Hija del Destino,

cuando tu vestido

tuvo el buen desatino

de bajarte el escote y mostrar ¡casi nada!:

beyonce4la deliciosa aureola apiñonada,

que hizo anhelar a toda la perrada

una época dorada: la lactancia.

Qué ganas, qué ansias

de chupar, de lamer, de mordisquear

la teta destapada:

era como una cereza

que no se come, pero se mama.

Beyoncé,

parecías una malteada,

burbujeante, espesa y espumosa,

con tu culo de fresa brillosa

enfundada en lentejuela roja.

“At Last!”, cantó Etta,

a quien encarnaste en una cinta

no muy buena.

Pero tu actuación era perfecta,

salvo porque Etta

nunca me paró la corneta

ni tuvo tan buena teta.

Y cuando ella canta “At Last!”,

pienso que le llegó el amor

finalmente.

En cambio, cuando tú la cantas,

está sólo tu pezón

en mi mente.

Tu pezón

que rima con razón

para no irse al panteón.

¿Quién querría morir

cuando al fin encontró

lo que buscaba Ponce de León?

La Fuente de la Eterna Juventud

no es un manantial

donde nace el agua,

sino un seno descubierto

que manará leche

cuando estés embarazada.

Leche que un bebé con suerte

beberá cuando nazca.

Detestarlo será fácil,

destetarlo, nunca,

así que mejor no lo tengas;

ya siento que odio su nuca

-enorme cual caserola-

tapándome toda la vista

de la celestial aureola,

en mi asiento de primera fila;

¡pinche escuincle mamila!

 Mejor, Beyoncé, sé mía,

si le dices “ya no” a Jay-Z,

todo el día te lamería

y los brassieres serían

artefactos del ayer.

Usarlos para qué,

si mis manos te las van a detener

de una manera tan rotunda,

tan cierta como que acabo de dejar la pluma

y voy, una vez más, a hacerme una.

Lo sé, está mal,

ya son doce en total y me la voy a arrancar.

Y todo por una teta.

¿Te imaginas si tu falda

hubiera sido la indiscreta?

En vez de pezón, tus nalgas

habrían sido descubiertas.

¿Te imaginas si abrieras las piernas

y me pidieras ponértelo adentro?

 Moriría en ese momento.

Pero aun si esto pasara,

te ruego que te sientes en mi cara,

que coloques tus nalgas

sobre el rostro de un muerto.

“Morí feliz”, diría mi testamento,

“el cuerpo de Beyoncé Knowles

es mejor que Springsteen en el Super Bowl,

donde una vez también se vio un pezón.

Le dejo a ella todo lo que tengo,

y nomás porque ya me voy, no me vengo”.

101 thoughts on “Oda a Beyoncé

  1. No entiendo muchas cosas.
    Por que alaban a el señor Zurita
    Por que hace creer a los demas que es una persona “de teatro”
    Sus criticas son la mayotia negativas y poco objetivas.
    Perdon Sr. Zurita que obra exitosa dirigido , actuado producido.
    Seguro usted esta en contra de la mayoria de las cosas comerciales.
    Es mas seguro estar en un area “intelectual” donde nadie espera que pase nada.
    Sus comentario ofensivos son elocuentes a un adolecente ingenioso.
    Que va a pasar cuando en su programa se de cuenta que no es tan gracioso como el piensa.
    Voy deacuerdo tienes muchos seguidores.
    Andres Manuel Lopez Obrador tiene muchos mas.

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