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Temas, tramas y traumas de un amante impotente... perdón, de una mente imponente

La puta Avalancha

Nací en 1971 y desde que tuve uso de razón quería una Avalancha.

En aquella época, había una industria juguetera mexicana a la que le iba muy bien.

Las marcas mexicanas eran Plastimarx (son bonitooos, son durableeees, son jugueeetes Plastimarx); Ensueño (Muñecas y juguetes… ¡Ensueño! Tan bonitos como tú); Lilí-Ledy (es Li-lí Le-dy) y la aún existente Mi Alegría (con juguetes Mi Alegría, siempre felices estamos, con juguetes Mi Alegría, aprendemos y jugamos).

Si aún recuerdo todas esas cancioncitas es porque todas esas jugueteras nacionales se anunciaban en televisión todo el tiempo. Cada día del niño se deben haber vendido millones de triciclos Apache, billones de muñecas Fabiola (la muñeca que camina por sí sola) y trillones de Lagrimitas Lilí (llora, llora y mueve sus manitas, solo se contenta llevándola a pasear, a comer, a bañarse…).

Pero de todas esas cosas, la más deseada por mí (más aún que el Patomóvil cuac cuac cuac)  era “el carro deslizador Avalancha. Avalancha es una avalancha de emoción. ¡Avalancha! Avalancha es una marca registrada, ¡no aceptes imitaciones!”.

Todo eso decía Genaro Moreno en el comercial de mi tele en blanco y negro, mientras unos niños hacían proezas en sus Avalanchas, que corrían más rápido que cualquier automóvil. Adultos pendejos, ¿para qué se compraban carros tan caros, pudiendo ir al trabajo en Avalancha?

La primera vez que vi una Avalancha en vivo, iba en ella un niño de la calle de junto. Mi calle se llamaba 1857, como la Constitución de ese año. La calle de junto se llamaba Nivel. Las demás calles de la Colonia del Parque eran la 1917, la 1810, la 1910. Y en medio de todas ellas estaba (está todavía) la calle Nivel.

¿Por qué se llama así? Quién sabe. Pero nomás por eso me cagaba. Y toda la pinche gente que vivía en ella me cagaba también. Así nomás, porque sí, por la misma razón que su pinche calle se llamaba Nivel. Y más me cagó cuando aquel niño pasó deslizándose en su Avalancha muy orondo, muy dueño de la situación el pendejo.

Para la siguiente navidad le pedí a Santa Claus una Avalancha. Me trajo pura verga. Decidí tratar con los Reyes y me trajeron ¡ropa! Detestaba la ropa. Todos los pinches suéteres me picaban. Y los overoles,  tan de moda en aquellos años, se me hacían el pasaporte directo al travestismo. Y de seguro lo eran, porque antes no había tantos travestis como ahora.

Pinches Reyes, siempre me traían ropa. Pero casi cuatro meses después llegó el Día del Niño, así que le pedí la Avalancha a mi mamá. Me miró como si le hubiera pedido una granada de mano: “¿Y dónde vas a andar en ella? ¿A media calle para que te atropellen?”

“Puedo usarla en la banqueta, ma”. “No. Olvídate. ¿Para que un día yo regrese de trabajar y me digan que estás muerto?” La única alternativa era usarla dentro de la casa. Mi mamá me dijo entonces que le preguntara a mi abuela, con un tono que insinuaba que ella también me iba a mandar por un tubo.

De todas formas lo hice, cuando estaba ocupada trapeando el piso. “El mosaico”, como ella le dice. Antes de negarme algo, mi abuela siempre tenía la decencia de poner cara de angustia y darme una larga explicación de por qué no. Pero en esa ocasión ni volteó a verme ni dejó de trapear para decirme: “Me vas a manchar el mosaico con las llantas”.

Y era cierto, las llantas dejaban tallones negros hasta en el asfalto cuando las Avalanchas se frenaban de golpe. Ni modo. Para acabarla de amolar, ese año me compraron un Invasor (o sea, un frisbee) negro marca Cobra,cobra también mexicana.  Estaba chido, pero a los cuatro días lo dejé adentro del coche de mi mamá y el sol lo dejó todo deforme. Parecía una caca.

El refrán popular que más odio es “ten cuidado con lo que deseas; podrías obtenerlo”. Es como de gente ardida, que nunca se ha salido con la suya. Es como para gente de Nivel. Él niño culero de esa calle tenía una Avalancha, pero seguro ni la quería. La hubiera cambiado por un Chutagol o una máquina de raspados en un segundo.

Digo todo esto porque finalmente otuve mi Avalancha. Pero a un costo mu alto.

Un día mis abuelos me informaron que estaban hartos del D.F. y se iban a regresar a vivir a San José de Gracia, en Michoacán. Se decidió que yo me fuera con ellos y mi mamá se quedara en la ciudad hasta que yo terminara la primaria.

Cuatro años estuve allá. Cuatro años en los que aprendí a jugar Invasor con boñigas, que son cacas de vaca secas en forma de plato (antes no me dio tétanos). Luego, cuando aprendí a socializar un poco más, empecé a jugar Changai.

Para el Changai que se necesitan dos equipos, dos piedras y dos varas -una corta y una larga- de una planta llamada capitaneja. Una vara de esas es ideal para darle de chicotazos a una mula, por ejemplo. Pero en el Changai, que era una especie de criquet chichimeca, la vara corta sustituía a la pelota y la larga al bat.

El Changai se jugaba en cierta época del año, hasta que de un día para otro todo mundo salía a jugar con una soga en vez de las dos varas, para hacer trucos de charrería. Había que comprar varios metros de soga y luego quemarle las puntas en la estufa, para que no se deshebrara, dejando una especie de ojal en uno de los extremos, para ahí meter el otro y hacer un lazo.

Aprendí a hacer un par de los trucos más fáciles, como meterme dentro de la soga y hacerla seguir girando a mi alrededor. Pero otras suertes, como las tarabillas, me parecían imposibles. Cuando nos cansábamos de florear la reata (así se dice, ni modo) lazábamos a los perros -especialmente al Texano, que tenía cabeza de Collie (como Lassie) y cuerpo de tlacuache con zorrillo.

Era horrendo el pinche Texano. Su dueño, José Juan, era mejor conocido como Jotejuán, porque hacía azahares para bodas.  Cada vez que lazábamos a su perro se le salían las lágrimas, pero ni el gesto ni la voz le cambiaban. Nomás decía “ya déjenlo, ya déjenlo” mientras nos aventaba terrones enormes con gran puntería.

Sobra decir que yo también hice de res en incontables ocasiones. Algún cabrón me lazaba de los pies y otro de la cintura. El problema no era las caídas, sino las quemadas. La soga me dejaba unas llagas espeluznantes (los vaqueros no usan guantes por elegancia) y por su textura como de escobeta, sentía que me estaban lazando con alambre de púas.

Siempre pasaba lo mismo: en cuanto empezaba a agarrar la onda del juego de la temporada, se cambiaba de juego. En época de vientos, por supuesto que se volaban papalotes. Luego venía el trompo, luego el futbol y luego otra vez el Changai (que debe haber sido en otoño, cuando a las capitanejas se les caían las flores y empezaban a secarse).

Yo era tan bueno para el futbol, que cuando los capitanes armaban sus equipos, al final siempre quedaban dos niñas que apenas habían aprendido a caminar y yo. Entonces, el capitán del equipo que tenía el turno para elegir hacía una pausa, me miraba, miraba al otro capitán y decía: “Quédate con el güero y dame a las chiquillas”. ”¡Ni madre!”, replicaba el otro, como si le quisieran dar al “Abuelo” Cruz a cambio de Pelé.

La única época del año en que se jugaban distintas cosas al mismo tiempo era en las semanas posteriores al 6 de enero, cuando llegaban los Reyes (Santa Claus debe haber detestado la vida pueblerina tanto como yo, porque ni se paraba por San José de Gracia.)

Yo ya no creía en ellos desde antes de llegar allá, pero fingía que sí ante todo mundo. Los demás niños de mi edad se burlaban de mí y traían a sus hermanitas (las mismas que jugaban mejor al fut que yo) para preguntarles: “¿Quiénes son los Reyes?” “Los papás y los agüelitos”, contestaban ellas, chimuelas pero con gran autoridad.

Años después, todos los que se habían burlado de mí estaban convencidos de que sobre una roca, en una ranchería cercana, había aparecido una Virgen. Yo lo único que veía era una mancha en forma de mantarraya, pero ellos le llevaban flores y la contemplaban en silencio. “No es la Virgen, son sus agüelitos y sus putas madres”, les dije. Pero sólo en mi mente, porque no soy suicida.

Además, yo fingía que los Reyes seguían existiendo a ver si ahora sí me traían mi Avalancha. Vivíamos a la orilla del pueblo, así que casi no pasaban coches; ya no había pretexto. EL 5 de enero le pregunté a mi abuela si ella pensaba que sí me la traerían. “Pues ya veremos”, me contestó con una sonrisa que, más que complicidad, era un “ya sabes que sí, qué le haces al mamón”. Y  luego sentenció: “Nomás no me rayes los mosaicos”.

avalancha1Era un hecho. La Avalancha estaría ahí en la mañana. No me acuerdo si pude dormir o no, pero al día siguiente, debajo del arbolito artificial con follaje plateado de toda la vida, reflejándose en las esferas color rubí, estaba mi anhelado carro deslizador Avalancha, una avalancha de emoción. No, Genaro Moreno, no acepté imitaciones.

Mi madre y mi abuela me vieron sonriendo. Yo les sonreí de regreso y salí a la  calle a jugar con mi Avalancha de color naranja, volante verde y llantas muy anchas. Éstaba cruzando la puerta, pensando en la calle empinada a un costado de la casa, cuando me topé cara a cara con la cruel realidad: todas las calles de San José de Gracia eran empedradas.

Aún así lo intenté. Puse la Avalancha en la cima de la calle empinada, me subí y le di un empujón con el pie derecho. Avanzó como dos metros. Lo volví a intentar y avanzó un poco más, quedando muy cerca de la pared, porque se había ido chueca.

No tardaron en llegar los buitres y sus hermanitas. ¿Qué pues, güero?” “¿Te trajeron tu Avalancha los Reyes, güero?” ”A ver, préstala”. No ofrecí resistencia. Se subieron a ella como seis niños, mientras otros seis no dejaban de empujarlos. Así sí bajó la calle la puta Avalancha.

Volvieron a hacer lo mismo, tomando turnos, como cien veces. Luego llegaron unos niños de secundaria, a quienes yo veía enormes, y se subían de a dos o tres a la Avalancha, que empezó a hacer unos ruidos como de puerco en rastro.

Se armó una fiesta en torno a la Avalancha. Se subió el idiota del pueblo, dos teporochos y creo que hasta el pinche Texano. Todavía recuerdo cómo se partió en dos, porque estaba atardeciendo y los que iban encima se dieron un madrazo que los hizo reír muchísimo.

Ese fue el mejor día de Reyes de toda mi infancia.

182 ResponsesLeave one →

  1. Oyuki

     /  July 6, 2009

    Eso de las AVALANCHAS es algo muy serio para un par de generaciones… La mayoría moríamos por una, llorábamos y todo, pero nunca la tuvimos… Por eso estamos frustrados y somos como somos…

    Y los que sí la tuvieron: $%&$·!!!!!
    :) Saludos!

  2. Víctor

     /  July 6, 2009

    Zurita!!! que tema!!! yo tuve una avalancha y creo que llegó de la misma manera, en reyes. Y también era anaranjada. Esa traía llantas delgaditas y era la neta. Un día en la escuela nos dejaron meter bicis y patines y yo me llevé mi Avalancha. La escuela es de 2 niveles y tenía rampa, no escaleras, por lo que aventarme desde el 2o piso en ella es de los mejores recuerdos que conservo. Me la acabé: la metía a charcos en temporadas de lluvias y al final hasta los baleritos de las llantas se pegaron y la madera se abrió por todos lados. Pero junté mis domingos y en el 94 me compré otra, esa verde, con banderín y llantas anchas. Aún la conservo y en pocos días me iré a tirar de las rampas de los puentes peatonales, sólo por el gusto. Ah sí, ya tengo 28 años y un coche, pero qué? nada como una bajadita en Avalancha.

  3. Diana

     /  July 6, 2009

    Me acorde de mi infancia, la mas chida de todas las etapasde mivida, obvio que no había tantos coches como ahorita, y lo mejor de todo era en las bajadas ponerle el freno darle vuelta al volante (que buen raspon de piernas) jajajajaja.
    Lo mejor

  4. arianna

     /  July 6, 2009

    maestroooooo que memoria, y la manera como lo describes es genial, me hiciste recordar mi infancia te lo agradesco y como dicen los demas, deberias de escribir un libro

  5. Angeles

     /  July 6, 2009

    Hay Zury me hiciste recordar mi bebe llorón…..que por cierto tuve que ir con mi mamá a cambiar por que no lloraba, besitos querido Zury

  6. Hafid

     /  July 6, 2009

    Chale Zurita.. esta a toda madre la historia, solo que para losque vivimos en el norte del pais la estupida avalancha jamas llego!!.. Era una cosa inalcanzable para los ninios clasemedieros de este lado del pais que domingo a domingo Chabuelo nos recordaba..
    Me rcordaste la amargura de esos domingos ochenteros, cuando reflexionaba, que jamas tendria una.. ademas ni siquiera se me ocurria de donde iba a scar una calle con suficiente declive para que la cosa esa se moviera.. pensandolo bien, nunca la quise de verdad.

  7. mOtAcOoL

     /  July 6, 2009

    Hola sergio !!!

    no mms netha k no es k sea joto pero si se me mojaron los ojos !! netha mi infancia fue muy shida y si pudiera regresara ella lo haria sin pensarlo extaño ser un niño de nuevo.

    atte. El Ex.Secretario d Educacion de la Taquilla

  8. Joel

     /  July 6, 2009

    Wow, a diferencia tuya yo si me quede con ganas de mi avalancha y si me acuerdo perfectamente de esos comerciales, pero si jugue el changai, trompos, yoyo, a los canicas (que ahora quien sabe que se imaginan si lo dices asi) chinche al agua, brico este burro y las cascaritas del fut, que tuvo un gran fervor por el ’86, esta de mas decir la razón. Que fregados pasó ya no se ven mocosos jugando en la calle, puro gordo engreido o maldito chamaco. :-S

  9. La maggie de la taquilla

     /  July 6, 2009

    Genial Zuri…me acuerdo del changai…y yo era de esas niñitas que quedaban al ultimo en los equipos…tu remate de las calles empedradas me hizo reir …pareció chiste cruel pero tu genial frase de final feliz es maravillosa…BESITOS ZURITA

  10. Amaranta

     /  July 6, 2009

    Me encanta San José de Gracia, todas las anécdotas y recuerdos que tienes del triste pueblo que odiabas, son maravillosas. Gracias otra vez.

    Besos Zurita.

  11. Rocío M.

     /  July 6, 2009

    Felicidades Zurita, me encanto tu relato. Me hiciste recordar mi infancia y los juegos que teníamos también por alla en Michoacán.

  12. Andreita

     /  July 6, 2009

    Zurita me haces el dia con lo que escirbes.
    Que Dios te bendigaaaaa

  13. Monterreyrules

     /  July 6, 2009

    Wow!! Cuántos comments!!
    Es que siempre hablar de la infancia es… tan padre. Yo estaba en un punto medio, porque en Monterrey si veiamos Chabelo tooodos los domingos, pero Santa Clós (porque los Reyes Magos eran chilangos, esos no existian por acá) traía puro juguete gringo (ya sabes Monterrey y McAllen somos unos mismo uuuoooo) entonces nunca tuve una Fabiola ni ningún Mi Alegría.
    Pero ¡ah que fregazos me pegaba en mi bicicleta! Con decirte que una vez me quedé colgada del un árbol porque era la primera bici de “carreras” que tenía y no se frenaba con los pedales en sentido contrario, sino con las palancas de los manubrios… pues yo andaba muy quitada de la pena por plena calle cuando al dar la vuelta en la esquina se me pone de frente chico camionetón. Del sustón que me metí, olvidé que no debía de frenar con los pies, sino con las manos y empecé a darle pa’tras a los pedales, obviamente obteniendo nulos resultados en cuanto al frenado. El choque frontal era ya inminente y la única solución que encontré fue “volantear”, sin percatarme de que había un árbol exactamente en el lugar que yo pensé sería mi salvación.
    Y ¡tómala! que me estrellé contra el árbol, quedando literalmente colgando de sus ramas, por decirlo poéticamente.
    ¿Has visto la propaganda partidista, ésa que no quitan cuando las campañas terminan y que termina colgado de un hilito en los postes de luz? ¡Pues no digas más!

    ¿Verdad que siempre me despido mandandote un beso?

    Pues ahora te mando dos (pero el segundo, no te digo en donde)

  14. Mafis

     /  July 6, 2009

    Hola Zuri:

    No se como empezar, pero me hiciste recordar toda mi niñez, recorde que estupidez, pararme temprano para ver Chabelo, y como ganaban juguetes (y por supuesto una avalancha) otros niños, y eso me hacia feliz. Que locura no? Pero ademas, todos niños y niñas deseamos esa avalancha. Gracias, por estos recuerdos. Jejejejejejeje Eres mi idolo

  15. jajajaja

    no mms , a mi me rompieron un “Mounstro Elastico” por querer saber que chingaos tenia a dentro y como se estiraba , cabe mencionar que estuvo muy lejos de ser mi mejor dia de reyes , como se imaginaran llore amargamente por lo sucedido …

    Del mejor dia no puedo decir , fueron muchos

    saludos !!!!!!!

  16. B-nice...tu fans #1!!!

     /  July 6, 2009

    No mames Zuri, eres genial… me hiciste reir hasta las lagrimitas!!!!…. por supuesto me remonte hasta hace 2 decadas y si creo que en diferentes fechas, pero compartimos muchas cosas…. la emocion fingida de los Reyes magos, la pinche ropa… que en mi caso era super cursi y claro que nunca quice usar!!!…. el regalo mas ansiado y disfrutado por mi fueron unos patines… que he de ser sincera aun conservo!!!…
    te kiero!!!… mil gracias por todo

  17. pejefan

     /  July 6, 2009

    Fe de erratas:
    dice:
    “Puedo usarla en la banqueta, ma”. “No. Olvídate. ¿Para que un día yo regrese de trabajar y me digan que estás muerto?..”

    Debe decir:
    Puedo usarla en la banqueta, ma”. “No. Olvídate. ¿Para que un día yo regrese de talonear y me digan que estás muerto?, no mames me muero del gusto.

  18. EL VIC

     /  July 6, 2009

    Jajajajajajaja maestro Zurita…esta chida su historia, de hecho esto ya la habías contado en “La taquilla” pero sin los detalles de los juguetes, el perro, etc..jajajaja ha sido muy chido y también mi hermano tubo una avalancha, esta la amarrábamos de mi bicicleta “vagabundo” y que buenas arrastradas y tambien no duro mas de un año….ahhh que buena infancia tubimos, no como lei en un post anterior, ahora los escuincles obesos que se la pasan jugando con su PSP, etc…nada como la imaginacion

  19. Leobardo Quintanilla

     /  July 6, 2009

    Zurita, que recuerdos de mi avalancha me hiciste recordar, uno de ellos es que me habian regalado un pantalon nuevo y mi hermano me pidio mi avalancha para llevar una bateria de carro a arreglar, y yo me fui con el y me sente a un lado de la bateria, cuando regresamos a la casa el acido de la bateria quemo mi pantalon de las rodillas.

  20. dianaralibs

     /  July 6, 2009

    que tiempos… hasta me hiciste sentir como mi tia… ruk:
    pero era fabuloso; x estos rumbos los reyes taban abajo en las encuestas xq solo traian ropa; aki lo q rifaba era en nniño Dios; y era padrisimo salir con tus juguetees a presumirlos a los demás; a mi me traian muñecas me dieron la lagrimitas y la q camina sola, también un jueguito de quimica mi alegria y ya nos andabamos intoxicando; a mi hermano y mis primos les traian los juguetes chidos, las bicis y los carros de carreras y era padrisimo irte arampear oy regresar con los manubrios marcados en la panza y las rodillas y pantalones desgarrados.

  21. Lucho

     /  July 6, 2009

    Jajajaja No mames!!!! Mis hermanos que son 4 y 5 años mas grandes que yo me chingaban a cada rato con la tonadita de Llora llora y mueve sus manitas…..

    Ya estamos rucos ka…

  22. Famen

     /  July 6, 2009

    ¡Hooooola, Sergio! Siempre es muy grato leer acerca de las anécdotas de tu vida ya que también nos remontas a experiencias pasadas. También me toco vivir esa época, aunque me llevas como ocho años (soy del 79), mi hermano que nació en el 80 también tuvo su Avalancha aunque que yo recuerde no la utilizó mucho y era de color rojo, al final, la pobre terminó en la azotea cuando mi hermano decidió crecer y el tiempo fue el que la terminó de desgastar. Recuerdo que era muy divertido atarla a una bicicleta e irla jalando, por supuesto el que más se divertía era el que iba en la Avalancha. También tuve traumas de que en Reyes no me treían lo que yo pedía especificamente, pero recuerdo que mis papis hicieron el esfuerzo de conseguirme mi muñeco llorón cuando iba al kinder y mi primera barbie al año siguiente.
    Existen marcas de juguetes que ya quedaron en el olvido como Lili-Ledy y creo que Ensueño. Ahora se ven juegos y juguetes multimedia y cosas más aparatosas y, sobre todo, caras que los trinches escuincles de ahora ni te agradecerán que te mates trabajando todos los días para juntar el dinero y, lo peor de todo, abandonarán cuando ya se hayan aburrido de eso. Es cierto, de seguro vas con cualquier niño de ahora y ya no sabrá ni como jugar a las canicas, ahora con la inseguridad y la sobre población ya no verás a muchos niños jugar en la calle como antes. Recuerdo que mi calle tenía muchos baldíos y que ahí nos poníamos a jugar todos los niños de la calle. También eran días de que no había tanto tránsito ni tanto mugre coche. ¡Qué tiempos aquellos! Gracias de nuevo por el recuerdo. Saluditos.

  23. alvarezolmoss

     /  July 6, 2009

    No mam#$&es que memoria… Excelente historia para los contemporáneos tuyos (como yo) que alguna vez anhelamos una avalancha… Y algunos nunca la tuvimos. Yo apenas el año pasado tuve una en mis manos… Pero gracias a mi hijo que me pidió una!!!! Ja ja. Me tuve yo que conformar cuando era chavo con los carros de tablas que hacía alguno de mis hermanos que con algo de ingenio armaba el solo…Y cómo chin%$aos le haces para acordarte de los comerciales de esas épocas? Gracias Zurita por recordarnos esos 70′s, 80′s tan chidos.

    Saludos y abrazos.

  24. Ychis

     /  July 6, 2009

    Me recordaste mi infancia, genial. Todavia trato de mantener esa idea en mis hijos, les enseño las canicas, el yoyo y despues el trompo, no era muy buena pero me defiendo todavia, creo. En esta casa Chabuelo sigue imponiendose todos los domingos, aunque ahora ya no tenemos que esperar a diciembre para sus anuncios de juguetes, ahora los pasa a cada rato. Super Zuri, me enecantan tus relatos. Bye

  25. Ychis

     /  July 6, 2009

    Ahh, y los detalles.. mi abuelita tambien decia “los mosaicos” , los Reyes Magos, que aca en San Luis nomas llega Santa (resulta que muy gringos todos), los juguetes Mi Alegria, ahora mi hijo de 6 años me pidio un juego cientifico mi alegria, que memorias, la muñeca comiditas, que siempre quise una, claro 20 años despues no solo tuve una sino dos muñecos comiditas, que echan babita y ensucian el pañal ja! No se si alguien se acuerde que los de las fabricas de trompos y yoyos iban a las escuelas a hacer demostraciones y, bueno, todos locos al dia siguiente con nuestro trompos y yoyos. Saudos Maestro Zuri!!

  26. carminka

     /  July 6, 2009

    Zuri, te falto nombrar la famosa MAQUINA VERDE GRRR yo niña siempre pedi esa por que los ojeis de mis primos nunca me la prestaron hasta que tuve la mia y debut y despedida me parti la #%& y mi mama la regalo al dia siguiente.fin

  27. VERITUUUU !

     /  July 6, 2009

    HAY ZURI ¡¡¡ TODOS TENEMOS ALGO ASI QUE RECORDAR, YO UN 6 DE ENERO DE HACE COMO 20 AÑOS, ME ATRAGANTE DE DULCES HASTA QUE -IRONICAMENTE- UN SALVAVIDAS SE ME ATORO EN EL PESCUEZO ¡¡ Y CORRI COMO LOCA CON MI HERMANA, QUE ME PROPINO SENDOS FREGADAZOS Y NI ASI SALIA, ME PUSO DE CABEZA MI MADRE Y TAMPOCO¡ COMI PLATANO, PUES PINCHE PLATANO ME PUSO PEOR ¡ SABES CUAL FUE EL REMEDIO?? CUANDO MI MADRE DIJO: VAMOS AL DOCTOR DE AQUI ADELANTE ¡ YO, ATINE A DECIR: ASI? EN BATA?? :-) FUE CUANDO HABLE, QUE EL SALVAVIDAS SE DESLIZO AMABLEMENTE A MI PANCITA… GRACIAS POR HACERNOS RECORDAR Y COMPARTIR NUESTRAS PATOAVENTURAS. BESOS , MUCHOS¡¡¡¡ MAS QUE LOS QUE LE DOY A MI VIEJO¡¡

  28. Isa Reyes

     /  July 6, 2009

    La narración que haces está tan bien hecha que al leerla pareciera haber transportado mi mente a aquélla época lentamente. Gracias por hacerme recordar y revivir tantas cosas como la espera de “supervacaciones”, donde en el canal 5 ponían una barra de caricaturas para los chamacos que salíamos de vacaciones deverano y tenernos entretenidos un buen rato pa no estar fastidiando a nuestras pobres mamás (en esa época casi ninguna trabajaba) que de super vacaciones no les tocaba mas que más chinga con su chiquillería 24 h en casa.
    Oh si, yo era niña pero también tuve mi avalancha. Mi mamá se opuso todo lo que pudo porque yo vivía en una loma así que imagínate la velocidad que agarraba mi poderoso vehículo. No manches, hasta paradas iba haciendo pa subir a todo chamaco que cupiera, valiendo wilson que las llantas te quemaran las piernas por el roce. Más chido cuando mi primo el rico vino de visita y ya no se llevó la suya porque no cabía en el auto de su papá … újule, me volví la más popular de la cuadra porque sacaba las 2 y echábamos carreras.
    Lástima por los chavitos de ahora, que se idiotizan horas en la compu, la tele y los pendejos videojuegos. Ya no hay cuates de la infancia, sino “contactos”. No ven caricaturas sino animes y una arga y horrible cadena de etcéteras.
    Ni modo.

    Gracias por el paseo por los recuerdos, Sergio.
    Saludos desde Acapulquito.

  29. Rosario

     /  July 6, 2009

    Hola Sergio

    Yo también tengo mi pato aventura de la infancia. Vivo en Cuajimalpa, la calle donde crecí era ideal para bajar en avalancha, un día le robe la suya a mi hermano, invite a 2 primas, nos trepamos y bajamos a toda velocidad, yo iba manejando, entre en pánico porque era imposible controlar la velocidad a la que ibamos, lo único que se me ocurrió fue meter todo el freno, ovbiamente dimos un giro y salimos volando las 3, todavía tengo las cicatrices en la pierna de aquella caída, me fue como en feria con las tías, pero si pudiera lo volvería a hacer, era adrenalina pura, incluso hace unos añitos que estaba de moda el patín del diablo, mi hijo pidío uno a los reyes y yo bien valiente repetí la experiencia pero ahora en patín, el final fue el mismo, perdí el control y otra vez salí volando, claro que no es lo mismo una caída a los 30 que a los 10, pero tampoco me arrepiento.

  30. Zuriiiiiiiiiiiii!!! Oye yo quede igual que algunos mas del Foro siendo de “la frontera” onde la gente piensa que el paraiso es San Diego y en Tijuana hay puras putas y matones, tambien me tocaba que en Navidad fueran juguetes gringos y el que rifaba era el “Green Machine” y ese si corria hasta en empedrado aunque te quedara el culo de mandril como dicen los hombres g por el asiento que casi raspabas el piso con las nalgas, pero que tal cuando ibamos de vacaciones “pal sur”, nunca faltaba la mona que no se podia ni peinar como pelo de estropajo pa mi carnala y pa los machines el baloncito de plastico todo boludo mal hecho que le pegabas y se iba pa todas partes menos pa donde querias, o si no los “camioncitos de chescos” sin albur, que a lo mas te duraban 2 maximo 3 dias me imagino que mas de 1 los conocieron tambien, ja y como me acorde del inche Arbol Ecologico, platiado que cada Navidad estaba mas pelon y unos focos con picos bien asesinos como estrellas ninja. Bueno ahinos! que estes bien. Saludos a Chabelo.

  31. Elisa

     /  July 7, 2009

    Zuri:
    Gracias por el maravilloso momento de risa y buenos recuerdos con tu tema. Yo tuve una Lagrimitas Lily y una Señorita Lili Ledy ( muñeca tipo “Barbie”, pero te aseguro muy superior esteticamente que la famosa Barbie).

    Mi hijo de 13 años y yo leemos tus temas reimos y nos facinan mucho.

    GRACIAS, SALUDOS Y FELICIDADES.

  32. Jean Marie Bonjour

     /  July 7, 2009

    zZURY
    HILASTE LAS IDEAS PARA RECORDAR LA CANCIONCITA DE APACHE “DURA,DURA,DURA” Y LOS TEMAS POSTERIORES SON DE THE SAME? ACASO SE NECESITARA MENS FORCE? O LA PASILLITA AZUL? PIENSO
    APARTE QUE TODOS LOS JEFES SON IGUALES, YO QUERIA PATINES DE BOTA BLANCA PERO ELLOS PENSABAN QUE ME PARTIRIA LA CABEZOTA SALE CARO EL HOSPITAL, EN FIN TODOS SON IGUALES, CHANCE CUANDO TENGAS TUS ENGENDROS CHACE LES DIGAS LO MISMO.
    COMO SEA ESPERANDO TURNO AL BAT
    A BISOU LE PORK
    tu jean Marie B
    06/07/09 19:53

  33. Jean Marie Bonjour

     /  July 7, 2009

    RE ELISA
    Que crees manita aun tengo una Señorita lily ledy y aun es señorita porque la zorra de la barbie se quedo con ken.
    tiene una llave para hacerle el pelo largo o corto. que padre que me acordaste tu tambien de ese tiempo.
    Saludos a ti y gracias por esa chispita de nostalgia y a sergio por recordarme lo codotes que fueron mis jefes.

  34. césar

     /  July 7, 2009

    Yo tambien siempre quize una avalancha y nunca la tuve pero que crees hace como un año encontre la fabrica con el dueño original -un ruquito super buena onda- y se la compre a mis hijos, cuando los llevo a CU todo mundo se le queda viendo y muchos igual hacen comentarios de sorpresa y recuerdan sus años felices y mis niños la disfrutan al maximo como ves…

  35. flor "la bombardeada en lodo" de Tampico

     /  July 7, 2009

    jajajaja…. me encantó Zuri… sobre todo porque la mayoría que somos contemporaneos (estoy proxima a ls 34) deseamos en algun momento de nuestra infancia un “carro deslizador marca registrada Avalancha” (así decían en el programa de Chabelo)… Nunca se me hizo tener una, pero cuando yo tenia diez años a mi vecino le regalaron una en su cumple y cumpli mi sueño de aventarme del garage de mi casa, que tenía una inclinación pronunciada hacia la calle… pero tuve la mala suerte de que venía un carro…. y ¡tómala! jalé el freno y la infeliz avalancha se fue de frente… mas bien, de frente me fui yo sobre la calle jajajajajajajajajajajajajajaja con la cara tal cual fui a dar al pavimento jajajajajajajajaja lo mejor fue que al dia siguiente me tomaron fotos para la boleta final de la SEP de cuarto de primaria y sali toda moreteada y raspada de la cara jajajajajajajaja… después de eso se me quitó la calentura de la avalancha y mi mamá lo catalogó como un juguete sumamente peligroso….

    saludos desde la tierra de las jaibas a bordo!!!!!!!

  36. Jaime Navarro

     /  July 7, 2009

    Muy bueno, lo disfrute

  37. La Tepantonga

     /  July 7, 2009

    !Amo los finales felices! !Con atardecer y perro incluidos!

  38. Juan Manuel Vázquez

     /  July 7, 2009

    Este es un tema apasionante que siempre va a tener muchas respuestas por que pocas cosas son tan irresistibles como compartir recuerdos de la infancia, sean lindos o tragicos.

    Yo tambien tuve mi avalancha y me pasaba mas o menos lo mismo que a ti Sergio Zurita, era yo pendejón y siempre sentia que los demas niños se divertian mas que yo, yo siempre fui malo para todos los juegos, pal soccer, pa la carreterita, trompo, bolillo, todo se me hacia muy dificil y me sentia incompetente, me tenian muy consentido mis papás y no me dejaban juntarme con los chamacos maloras aunque de todos modos lo hacia, no, nunca dije que yo fuera rico y ellos pobres, esa era mi tragedia, eramos igual de pobres no era racismo ni clasismo lo que mis papás sentian hacia esos niños cabrones, era miedo a que me fueran a hacer daño o que me convirtiera yo en uno de ellos. Y lo lograron no me converti en uno de ellos pero me convertí en mi, hace tanto daño el no cuidar a un niño como cuidarlo mucho, cuando probé el alcohol senti tanta libertad que me encantó y pa no hacerla tan larga, terminé de alcoholico aunque ya tengo unos años que no lo pruebo gracias al programa.

    Mi avalancha me gustaba, pero jamas la pude jugar como los demás que me la “pedian prestaba” madres que, me la agandallaban, “a ver dame chance una vuelta gordo” (como todo gordo odiaba que me dijeran asi) la jugaban hasta que se hartaban, se subian muchos, se derrapaban y terminaban todos en el suelo muertos de la risa mientras yo hacia las veces de público. Aun asi al ser un regalo de reyes y una de las poquisimas cosas de marca que me trajeron era un juguete muy preciado para mi (a los niños, chabelo nos ha hecho desear toda la vida cosas de marca, si no lo anuncian en la tele, no sirve para una chingada).

    Un domingo mi papá estaba echando cubas con su compadre que llevaba a su hijo “el yus” ahijado de mi papá el chamaco, ya emocionado mi papá que era muy esplendido (con la demas gente) tomó una decisión de esas que uno toma cuando trae unas cubas encima, le regaló la avalancha al yus. Quien llegó a mi casa, tocó y dijo “vengo por la avalancha, me la regaló mi padrino” yo fui a donde estaba mi papá y le reclame que no lo hiciera por que esa avalancha no era de el (mi papá) si no mia y yo no la queria regalar. Mi papá me frotó la cabeza con condesendencia y me dijo sonriendo “dasésela chingá, luego te compro otra”. Vi que estaba decidido y la promesa de una nueva me hizo acceder. Y se alejó el yus muy feliz con su nueva (mi) avalancha.

    Y por supuesto que nunca llegó la que me prometió mi padre. Ah, nadie es perfecto. el papá de Michael Jackson se lo surtia a cuerazos pa que lo mantuviera, el papá de Lennon lo abandonó, el papá de una novia que tuve tenia que ser sacado de las pulquerias por ella cuando era una niña causandole serios traumas, el mio nomas regaló mi avalancha andando pedo, te quiero papi.

  39. Metiche

     /  July 7, 2009

    No manches Zurimaster, de lujo tu anécdota con la famosa Avalancha. Creo que varios de tus lectores tuvimos nuestras andanzas con la Avalancha, que aparte de divertida, era peligrosa y mortal. Me duele el lomo de solo acordarme.

  40. Rosario

     /  July 7, 2009

    RE: Juan Manuel Vázquez

    Perdón pero que poca madre de tu papá, regalar tu avalancha, no se vale!

  41. Zulma Margrit

     /  July 7, 2009

    ¿Y si consigo una avalancha, marca registrada y tenemos sexo sin freno en ella?

  42. vaginauta

     /  July 7, 2009

    Alla donde vivia hacian en la universidad carreras de avalanchas cabe mencionar que hay una cantidad grande de curvas peligrosas que pues si no se tiene algun tipo de experiencia o grado de dificultad puede traer una serie de fracturas y heridas como las que me toco ver a esa edad tan tierna, no fue si no hasta que iba a mitad de la primaria cuando tube la inquietud de poseer mi propia avalancha para rolar con mis amigos de aquel desapercibido entonces,desafortunadamente como siempre he sido confiado y despistado en una de esas me la robaron como por arte de magia en una esquinaque terrible tragedia no llevaba ni dos semanas con mi flamante artefacto, tiempo despues el poder deductivo me llevo a concluir que en la casa de la esquina me la habia robado un tipo que despues fué mi compañero en la preparatoria, lo cual me brindo la certeza de que el mundo gira y gira constante mente y que tambien las leyes del karma suelen obrar con certeza,en fin me quede con las ganas de disfrutar de mi pequeño automovil y de seguir jugando con mis grandes amigos a los cerrones y estrelladas,eso cambio cuando comenzamos a mezclar las bicicletas en nuestras vidas ya que nuevos horizontes y espectativas enunciaron los sutiles cambios de cada una de nuestras vidas, en realidad esos instrumentos fueron solo eso los instrumentos de la felicidad y la relación con gente que compartio su vida e infancia de la forma mas sincera y desmedida, que forjó nuestros recuerdos en historias que a pesar de las trajedias y los tiempos nos devuelven nuevamente la sonrrisa a nuestra historia

  43. Alicia

     /  July 7, 2009

    Magaso:
    Le digo magaso, con todo respeto porque me ha hecho un día mágico. Yo creo que todos tenemos “zuriaventuras” como tu, pero solo tu tienes ese chispa deliciosa para que todos los que te hemos leido sintamos esa pasión esa dulce sensación de estar viviendo lo que estamos leyendo. Yo pude vivir contigo tomada de la mano todo lo que escribiste.

    Gracias TE ADORO.

    Por favor ¿podrías escribir mas situaciones como esta?

  44. Víctor Alfonso

     /  July 7, 2009

    Pues no sé pero a mí me pasó algo igual pero con un escoter(o patín del diablo) pero hasta ahora lo conservo y, a decir verdad aún no lo prestó a casi nadie.

    Lo diferente en estos comentarios de arriba es que yo todavía soy jóven y bello (mis fabulosos 15) y no soy taaaaaaan grande como para estas cosas, aún puedo partirme la mother y no preocuparme de nada.

    MISTER ZURI SIGUE Y SEGUIRÁ SIENDO EL MEJOR

  45. Miguel Baeza

     /  July 7, 2009

    Pues al Leer tu relato sobre la avalancha me he dado cuenta que posiblemente nos conocimos ahi en la odiada (por ti) colonia del Parque, yo vivia en la Calle 1914 cerca de la 1857 y precisamente tambien casi esquina con Nivel la cual ahora se llama Oriente 183 jajajaja quien sabe por que. Saludos Sergio Mi nombre completo es Luis Miguel Baeza Laborde y por tu fecha de naciemiento somos contemporaneos, yo naci en 1970.

  46. Lorecha

     /  July 8, 2009

    Pues yo creo que todos aqui son ( o fueron ) muy afortunados por tener una avalancha nuevecita, la que yo tuve me la encontre al lado de unos botes de basura al lado de casa de una tia.
    El volante no servia, pero todavia la tengo.
    La basura de algunos es un tesoro para otros. jajaja
    En esa avalancha me voy a trabajar.
    pd.- aun no sirve el volante

  47. deivi

     /  July 8, 2009

    eso trajo muchos recuerdos a mi siempre me toco los jugetes de mis hermanos

  48. bossito83

     /  July 8, 2009

    trinche master Zuri ora si que te convertiste en el fregao tunel del tiempo, en un tris me transporte a esos ayeres de los cuates de la calle,(amigos) que siempre estaban con uno en las malas y en las buenas, que darian los morros de hoy por vivir un año de nuestra infancia. saludos.

  49. chingao señor… recuerdo que a mi también me paso lo mismo… yo vivo en Díaz Ordaz Tamaulipas (exactamente a 30 minutos de Reynosa, lugar donde mataron a Valentín elizalde) y ps cada navidad veía a chabelo para torturarme por juguetes que jamas tendira, recuerdo los carros de control remoto, pero esos de que el control esta en las manos y el carro esta allá retirado, el sentimiento que me producía chavelo era como… harakiri, un día le pedí a mi madre un carrito de control remoto, quería el mutaritor recuerdo… y si, a la mañana me trajeron un carro de control remoto, excepto que no era carro era camión de bomberos y no era exactamente lo que tenia en mente… era un camión de bomberos con un cable en la parte trasera y conectaba un control remoto, así que tenía que andar detrás de el si lo quería mover… para acabar de chingar el cable media como un metro… corto, maldición que recuerdos!!

    Aquí también se cambiaba los juegos según la temporada… canicas, trompo, papalote, chutibeis, y nuevamente canicas… tal vez por eso mucho gay en el norte… por jugar a las canicas!! jejejejeje

    Bueno leer me izo recordar

  50. Maestro: El texano es un personaje entrañable… este relato sacó un 10!!!!!!!!!!