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Temas, tramas y traumas de un amante impotente... perdón, de una mente imponente

La puta Avalancha

Nací en 1971 y desde que tuve uso de razón quería una Avalancha.

En aquella época, había una industria juguetera mexicana a la que le iba muy bien.

Las marcas mexicanas eran Plastimarx (son bonitooos, son durableeees, son jugueeetes Plastimarx); Ensueño (Muñecas y juguetes… ¡Ensueño! Tan bonitos como tú); Lilí-Ledy (es Li-lí Le-dy) y la aún existente Mi Alegría (con juguetes Mi Alegría, siempre felices estamos, con juguetes Mi Alegría, aprendemos y jugamos).

Si aún recuerdo todas esas cancioncitas es porque todas esas jugueteras nacionales se anunciaban en televisión todo el tiempo. Cada día del niño se deben haber vendido millones de triciclos Apache, billones de muñecas Fabiola (la muñeca que camina por sí sola) y trillones de Lagrimitas Lilí (llora, llora y mueve sus manitas, solo se contenta llevándola a pasear, a comer, a bañarse…).

Pero de todas esas cosas, la más deseada por mí (más aún que el Patomóvil cuac cuac cuac)  era “el carro deslizador Avalancha. Avalancha es una avalancha de emoción. ¡Avalancha! Avalancha es una marca registrada, ¡no aceptes imitaciones!”.

Todo eso decía Genaro Moreno en el comercial de mi tele en blanco y negro, mientras unos niños hacían proezas en sus Avalanchas, que corrían más rápido que cualquier automóvil. Adultos pendejos, ¿para qué se compraban carros tan caros, pudiendo ir al trabajo en Avalancha?

La primera vez que vi una Avalancha en vivo, iba en ella un niño de la calle de junto. Mi calle se llamaba 1857, como la Constitución de ese año. La calle de junto se llamaba Nivel. Las demás calles de la Colonia del Parque eran la 1917, la 1810, la 1910. Y en medio de todas ellas estaba (está todavía) la calle Nivel.

¿Por qué se llama así? Quién sabe. Pero nomás por eso me cagaba. Y toda la pinche gente que vivía en ella me cagaba también. Así nomás, porque sí, por la misma razón que su pinche calle se llamaba Nivel. Y más me cagó cuando aquel niño pasó deslizándose en su Avalancha muy orondo, muy dueño de la situación el pendejo.

Para la siguiente navidad le pedí a Santa Claus una Avalancha. Me trajo pura verga. Decidí tratar con los Reyes y me trajeron ¡ropa! Detestaba la ropa. Todos los pinches suéteres me picaban. Y los overoles,  tan de moda en aquellos años, se me hacían el pasaporte directo al travestismo. Y de seguro lo eran, porque antes no había tantos travestis como ahora.

Pinches Reyes, siempre me traían ropa. Pero casi cuatro meses después llegó el Día del Niño, así que le pedí la Avalancha a mi mamá. Me miró como si le hubiera pedido una granada de mano: “¿Y dónde vas a andar en ella? ¿A media calle para que te atropellen?”

“Puedo usarla en la banqueta, ma”. “No. Olvídate. ¿Para que un día yo regrese de trabajar y me digan que estás muerto?” La única alternativa era usarla dentro de la casa. Mi mamá me dijo entonces que le preguntara a mi abuela, con un tono que insinuaba que ella también me iba a mandar por un tubo.

De todas formas lo hice, cuando estaba ocupada trapeando el piso. “El mosaico”, como ella le dice. Antes de negarme algo, mi abuela siempre tenía la decencia de poner cara de angustia y darme una larga explicación de por qué no. Pero en esa ocasión ni volteó a verme ni dejó de trapear para decirme: “Me vas a manchar el mosaico con las llantas”.

Y era cierto, las llantas dejaban tallones negros hasta en el asfalto cuando las Avalanchas se frenaban de golpe. Ni modo. Para acabarla de amolar, ese año me compraron un Invasor (o sea, un frisbee) negro marca Cobra,cobra también mexicana.  Estaba chido, pero a los cuatro días lo dejé adentro del coche de mi mamá y el sol lo dejó todo deforme. Parecía una caca.

El refrán popular que más odio es “ten cuidado con lo que deseas; podrías obtenerlo”. Es como de gente ardida, que nunca se ha salido con la suya. Es como para gente de Nivel. Él niño culero de esa calle tenía una Avalancha, pero seguro ni la quería. La hubiera cambiado por un Chutagol o una máquina de raspados en un segundo.

Digo todo esto porque finalmente otuve mi Avalancha. Pero a un costo mu alto.

Un día mis abuelos me informaron que estaban hartos del D.F. y se iban a regresar a vivir a San José de Gracia, en Michoacán. Se decidió que yo me fuera con ellos y mi mamá se quedara en la ciudad hasta que yo terminara la primaria.

Cuatro años estuve allá. Cuatro años en los que aprendí a jugar Invasor con boñigas, que son cacas de vaca secas en forma de plato (antes no me dio tétanos). Luego, cuando aprendí a socializar un poco más, empecé a jugar Changai.

Para el Changai que se necesitan dos equipos, dos piedras y dos varas -una corta y una larga- de una planta llamada capitaneja. Una vara de esas es ideal para darle de chicotazos a una mula, por ejemplo. Pero en el Changai, que era una especie de criquet chichimeca, la vara corta sustituía a la pelota y la larga al bat.

El Changai se jugaba en cierta época del año, hasta que de un día para otro todo mundo salía a jugar con una soga en vez de las dos varas, para hacer trucos de charrería. Había que comprar varios metros de soga y luego quemarle las puntas en la estufa, para que no se deshebrara, dejando una especie de ojal en uno de los extremos, para ahí meter el otro y hacer un lazo.

Aprendí a hacer un par de los trucos más fáciles, como meterme dentro de la soga y hacerla seguir girando a mi alrededor. Pero otras suertes, como las tarabillas, me parecían imposibles. Cuando nos cansábamos de florear la reata (así se dice, ni modo) lazábamos a los perros -especialmente al Texano, que tenía cabeza de Collie (como Lassie) y cuerpo de tlacuache con zorrillo.

Era horrendo el pinche Texano. Su dueño, José Juan, era mejor conocido como Jotejuán, porque hacía azahares para bodas.  Cada vez que lazábamos a su perro se le salían las lágrimas, pero ni el gesto ni la voz le cambiaban. Nomás decía “ya déjenlo, ya déjenlo” mientras nos aventaba terrones enormes con gran puntería.

Sobra decir que yo también hice de res en incontables ocasiones. Algún cabrón me lazaba de los pies y otro de la cintura. El problema no era las caídas, sino las quemadas. La soga me dejaba unas llagas espeluznantes (los vaqueros no usan guantes por elegancia) y por su textura como de escobeta, sentía que me estaban lazando con alambre de púas.

Siempre pasaba lo mismo: en cuanto empezaba a agarrar la onda del juego de la temporada, se cambiaba de juego. En época de vientos, por supuesto que se volaban papalotes. Luego venía el trompo, luego el futbol y luego otra vez el Changai (que debe haber sido en otoño, cuando a las capitanejas se les caían las flores y empezaban a secarse).

Yo era tan bueno para el futbol, que cuando los capitanes armaban sus equipos, al final siempre quedaban dos niñas que apenas habían aprendido a caminar y yo. Entonces, el capitán del equipo que tenía el turno para elegir hacía una pausa, me miraba, miraba al otro capitán y decía: “Quédate con el güero y dame a las chiquillas”. ”¡Ni madre!”, replicaba el otro, como si le quisieran dar al “Abuelo” Cruz a cambio de Pelé.

La única época del año en que se jugaban distintas cosas al mismo tiempo era en las semanas posteriores al 6 de enero, cuando llegaban los Reyes (Santa Claus debe haber detestado la vida pueblerina tanto como yo, porque ni se paraba por San José de Gracia.)

Yo ya no creía en ellos desde antes de llegar allá, pero fingía que sí ante todo mundo. Los demás niños de mi edad se burlaban de mí y traían a sus hermanitas (las mismas que jugaban mejor al fut que yo) para preguntarles: “¿Quiénes son los Reyes?” “Los papás y los agüelitos”, contestaban ellas, chimuelas pero con gran autoridad.

Años después, todos los que se habían burlado de mí estaban convencidos de que sobre una roca, en una ranchería cercana, había aparecido una Virgen. Yo lo único que veía era una mancha en forma de mantarraya, pero ellos le llevaban flores y la contemplaban en silencio. “No es la Virgen, son sus agüelitos y sus putas madres”, les dije. Pero sólo en mi mente, porque no soy suicida.

Además, yo fingía que los Reyes seguían existiendo a ver si ahora sí me traían mi Avalancha. Vivíamos a la orilla del pueblo, así que casi no pasaban coches; ya no había pretexto. EL 5 de enero le pregunté a mi abuela si ella pensaba que sí me la traerían. “Pues ya veremos”, me contestó con una sonrisa que, más que complicidad, era un “ya sabes que sí, qué le haces al mamón”. Y  luego sentenció: “Nomás no me rayes los mosaicos”.

avalancha1Era un hecho. La Avalancha estaría ahí en la mañana. No me acuerdo si pude dormir o no, pero al día siguiente, debajo del arbolito artificial con follaje plateado de toda la vida, reflejándose en las esferas color rubí, estaba mi anhelado carro deslizador Avalancha, una avalancha de emoción. No, Genaro Moreno, no acepté imitaciones.

Mi madre y mi abuela me vieron sonriendo. Yo les sonreí de regreso y salí a la  calle a jugar con mi Avalancha de color naranja, volante verde y llantas muy anchas. Éstaba cruzando la puerta, pensando en la calle empinada a un costado de la casa, cuando me topé cara a cara con la cruel realidad: todas las calles de San José de Gracia eran empedradas.

Aún así lo intenté. Puse la Avalancha en la cima de la calle empinada, me subí y le di un empujón con el pie derecho. Avanzó como dos metros. Lo volví a intentar y avanzó un poco más, quedando muy cerca de la pared, porque se había ido chueca.

No tardaron en llegar los buitres y sus hermanitas. ¿Qué pues, güero?” “¿Te trajeron tu Avalancha los Reyes, güero?” ”A ver, préstala”. No ofrecí resistencia. Se subieron a ella como seis niños, mientras otros seis no dejaban de empujarlos. Así sí bajó la calle la puta Avalancha.

Volvieron a hacer lo mismo, tomando turnos, como cien veces. Luego llegaron unos niños de secundaria, a quienes yo veía enormes, y se subían de a dos o tres a la Avalancha, que empezó a hacer unos ruidos como de puerco en rastro.

Se armó una fiesta en torno a la Avalancha. Se subió el idiota del pueblo, dos teporochos y creo que hasta el pinche Texano. Todavía recuerdo cómo se partió en dos, porque estaba atardeciendo y los que iban encima se dieron un madrazo que los hizo reír muchísimo.

Ese fue el mejor día de Reyes de toda mi infancia.

182 ResponsesLeave one →

  1. Nia

     /  July 4, 2009

    jaja que triste!
    al menos te dieron tu avalancha, un trauma menos, porque lo más seguro es que la inseguridad (perdon por la rebuznancia) de hablar con los demas niños y negarte a lo que quieren aún la has de tener

  2. Angelazzo

     /  July 4, 2009

    No chingues, pinche Zuri, ese te quedo como dice polo polo: mamon, pero bonito

  3. gracias por hacerme recordar los deseos de la infancia y espero hayas disfrutado lo que dices te trajo santa clos

  4. CATON

     /  July 4, 2009

    “Los papás y los agüelitos” jajaja , vale madre yo tenia espereanza de que no fuer asi ajjajaja, creo que todos tenemos uno de esos dias

  5. Gustavo

     /  July 4, 2009

    Sergio, tenias razón Stela El Ñero, es una pendeja.
    Ojalá nos veamos de nuevo.
    Un abrazo.

  6. maldita princesa

     /  July 4, 2009

    jajajajaj me enkanto ke rekordaras los comerciales, hace como unos 7 años fui a un congreso de psicologia en acapulko..( no me pregunten de ke se trato..solo se ke konoci la playa donde nacio el sirenito..y ke vi a luis miguel en un antro llamado el palladium …a todo dar ajajaja)
    perrrooooo el presupuesto era poko asi ke todos los ke akudimos nos fuimos via terrestre, ya sabran el viajecito desde hermosillo sonora , hasta acapulco , en el momento ke atravezamos la ciudad del df..vimos varios iconos de la ciudad, como el angel de la independencia,el monte de piedad, la casa de big brother jajjajaja primera temporada etc etc..nada nos asombraba…pero cuando vimos aquella muebleria llamada muebles tronkoso…o por dios..casi linchamos al chofer para ke se detuviera para poder tomarnos unas fotos…era casi casi como tomarnos una foto con el mismisimo chabelo jejejejeje…fue la mejor parte del viaje…para todos jajajaja

  7. quijote09

     /  July 4, 2009

    Jajajajaja

  8. A mi nunca me trajeron lo que quería ni los reyes ni el gordo de rojo, siempre muñecas porque era niña y a mi hermano siempre le traian mis regalos, asi ke un día tome su preciada avalancha y zas culebra… me divertí como enana. Me castigaron un mes y es cosa que todavía no olvidan el día que me escape de casa con la avalancha de mi hermano jajajaja

  9. Ich MIch

     /  July 4, 2009

    Yo naci en 1977 y desde ke tenia conciencia queria una maldita avalancha, porque en el programa de Chavelo eso le daban a los cuates que ganaban. desafortunadamente a mexicali no llegaba nada de esos juguetes, y en calexico, yuma o san diego no lo vendían, asi ke me la perez prado, porke aunque mi mama me la quisiera comprar, aqui nadie las vendia, tendría que traértelas alguien del interior. pero como dice mi jefita ” tan lejos de Dios y tan cerca de los gringos” pues a mi me dieron otros jugetes de los que los chilakiles nunca an oido hablar.

    saludos master Zurita

  10. Maestro Zurita…!!!

    Su historia es realmente grandiosa,
    y me hizo recordar muchas cosas
    ademas de que este tipo de cosas
    que usted escribe, hacen que de
    alguna manera lo llegue a conocer
    un poco mas, ya se lo he dicho
    antes pero la manera en que redacta
    este tipo de cosas, tienen boleto directo
    a las emociones.

    Cuidese Sr. Zurita y QUE LE SEA LEVE.

  11. Juan Miguel González

     /  July 4, 2009

    ¡el chan gai es el mejor juego del mundo!,
    aunque en zacatecas lo jugábamos con palitos de escoba recortados.

    felicidades zuroita

  12. Fátima

     /  July 4, 2009

    Soberbio maestro!… Ahora entiendo porque el abuso de siquiatras (por no decir de sustancias)… al que mas al que menos, nos toca vivir nuestro infiernito en la infancia…
    Lo bueno es que después de todo, usted es dueño de la situación…

    Se le quiere entrañablemente…

  13. Alejandra Flores

     /  July 4, 2009

    Triste y al mismo tiempo revelador, el genio na se hace, nace, y yo que aún tenía esperanzas de que se me activara ese don, te amo Zuri cuídate mucho por fa

  14. Abelarda Montoya

     /  July 4, 2009

    …debajo del arbolito artificial con follaje plateado de toda la vida, reflejándose en las esferas color rubí….ya extrañaba a este Zurita, te lo juro que siento que hasta huelo el plastico polvoso del pinche arbolito sobre el mosaico recien trapeado…me encanta cuando escribes de tu infancia, deberias de escribir un libro sobre esa etapa, seria la biblia del adolescente inteligente, mucho mas que los de Yordi.

  15. Secretaria Ejecutiva

     /  July 4, 2009

    jajajajaja me encantó tu relato, me gusta cuando cuentas cosas de tu infancia y adolescencia, llegaron a mí todos esos recuerdos de los juguetes que mencionas. Que bueno que tú a fin de cuentas tuviste tu avalancha, pero yo siempre tuve ganas de que los Reyes Magos me trajeran una muñeca Lily Ledi y nunca llegó me quedé con las ganas ni modo!
    Estuve divertido tu relato, pero te duró muy poquito el gusto de la avalancha.
    Te mando muchos besos.

  16. Bárbara

     /  July 4, 2009

    Que buen momento me has hecho pasar, a veces el leer algo inteligente y divertido me hace pensar que no hay tantos pendejos en México que salgan a votar mañana por una opción a lo bruto…. , jajaja, salu2

  17. Alberto Chavez

     /  July 4, 2009

    Sr. Zurita …le falto la Bici VAGABUNDO…que estaba horrible
    pero todos querian una.
    Yo preferia mi APACHE…con un año de garantia…APACHE.
    Y Si las Avalanchas se madreaban bien rapido…jajajjajaja

  18. poohtosino

     /  July 4, 2009

    maestro!!! no hay mas palabras para definir a una persona k te hace recordar tantas cosas con sus vivencias….

  19. ALEJANDRA O LA QUE SE COMIO A PRIMITIVO

     /  July 4, 2009

    Maestro Zurita:

    Me dan nostalgia sus relatos y a la vez me alegran la vida. Fabuloso relato de su mejor día de reyes !!! he reído mucho.
    Besotes

  20. acá se le dice “changaláis” al juego ese. Ahor entiendo por qué se llaman avalanchas esas madres. Buen post.

    Atte:Juan Ramón.

  21. ronimancill

     /  July 4, 2009

    jaja, gran relato Zuri. La verdad todos los que has escrito de tu infancia, me han encantado. Lo del Abuelo Cruz por Pelé y el Texano me hiceron llorar de risa.

  22. wycuss

     /  July 4, 2009

    jajaja, hace mucho tiempo contaste la anécdota en el programa… bien que lo compartas por escrito. saludos!!

  23. VERO

     /  July 4, 2009

    ZURITA, NO INVENTES ME HICISTE EL DIA, EN LA OFICINA ME PREGUNTAN QUE DE QUE ME DA TANTA RISA…. DEBEN PENSAR QUE ESTOY LOCA. TUS RECUERDOS DE LA INFANCIA SON MUY PARECIDOS A LOS DE MUCHOS DE LOS QUE TE LEEMOS.GRACIAS POR SER COMO ERES. BESOS.

  24. maite

     /  July 4, 2009

    Orale Zuri, que chido que te hayan traido tu avalancha, a mi rara vez los reyes o santa me traian lo que pedia, tu historia es genial y las avalanchas eran lo máximo me acuerdo que mi primo y yo cuando eran niños jugabamos a que el en su bici amarraba la avalancha entonces yo me subia a la avalancha y el en la bici y asi le dabamos vueltas al patio de casa de mi abuelita, que tiempos, ni pex habia que crecer.
    Tu historia fue muy padre y me hizo recordarme de buenos momentos.
    XOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOXOOXOXOXOXOX

  25. Veringuis

     /  July 4, 2009

    …Mira es fabiola, la muñeca que camina por si sola, ella caminando va empujando a su bebe en su carriola……………..a que tiempos aquellos señor don simon………… por su puesto yo fui una de las afortunadas en tener una muñeca fabiola, la cual me duro una semana, porque uno de mis tios la hacia de arreglatodo cuando en realidad era lo contrario, jeje, y la desarmo y obvio le sobraron piezas al momento de ¨¨armarla¨¨ pero fue bonito mientras duro, y que me dices de la trencitas Lily, Rosita Fresita, Lupita Manzanita…………………………………. ¡¡wow!! cuantos recuerdos. BYE
    Saludos a todos los Zuriamigos.

  26. Gustavo T

     /  July 4, 2009

    Me hizo llorar de verdad, ta curada

  27. GP

     /  July 4, 2009

    Querido Zuri,
    fijate yo una ninia muy conservadora también tuve mi avalancha,cotorro!! porque sólo cuando vieron que una niña traía una avalancha era revolucionario, jajajajajaja!!! Acá el problema fue q tenía unos vecinitos muy envidiosos y siempre que me veían en la calle, me daban unos aventones que mis pobres rodillas aun recuerdan como eran esos chingadazos.
    Saludines…
    :) GP

  28. “Y más me cagó cuando aquel niño pasó deslizándose en su Avalancha muy orondo, muy dueño de la situación el pendejo.” Esa frase me hizo el día.

    Mi avalanche me duro un buen, soliamos aventarnos por una pendiente como de 20 metros bastante empinada, de milagro no nos pasó nada.

    Saludos

  29. elizaxxx

     /  July 4, 2009

    APACHEEEE…DURAN DURAN DURAN DURAN DURANNNN
    jajaja como yo era la niña chiquita de mi apa y una me trajeron 7 barbies de chingadazo, hasta con sus mueblecitos y todo ese desmax, y yo queria los trinches playmobiles de mis hermanos…. chale

  30. Juan José Valencia Valencia

     /  July 4, 2009

    yo siempre quise un nintendo!!! jajajaja ese primero con el control de dos botones rojos!! jajaja pero me traian pura verga!! hasta que mi abuelo me dijo “no hijo pon el zapato no el culo”!!! jajaja pero ni asi me la trajeroN!!! buuuuuuuuuuuuuu

  31. MINITA

     /  July 4, 2009

    ZURITA…GRACIAS MUCHAS GRACIAS… DESPUES DE UN VIERNES DE AWUITE Y UN SABADO QUE SE PERFILABA PA LO MISMO NO ME QUEDA MAS QUE DARTE LAS GRACIAS POR LA BONITA ANECDOTA

    QUE TIEMPOS AQUELLOS DIRIA DON SIMON…

  32. jarp

     /  July 4, 2009

    muy buen relato, me hizo reir muchisimo. gracias por sus notas.

  33. Vainillo Cotorro

     /  July 4, 2009

    Me recuerda a unos Reyes que yo trabajaba en una tienducha, el año pasado al dueño le habìan volado las 10 avalanchas que comprò y aùn asì le seguirìan pidiendo; para el año que estuve trabajando, el wey pidiò como 50, vendiò una y se le quedaron las otras al muy pendejo.
    Por cierto, les hablo nada màs ni nada menos que de Enrique Erbrard, carnal de Marcelo, dueño de las tienduchas Maxima’s y que se andaba pasteleando a una de las cajeras. Ja ja ja.

  34. Vainillo Cotorro

     /  July 4, 2009

    Cuando digo colado, me refiero a que se le vendieron en dos minutos las Avalanchas, muy buena venta, pero me cagaba la madre el tal Enrque Erbrard.

  35. Vainillo Cotorro

     /  July 4, 2009

    Cuando digo volado, me refiero a que se le vendieron en dos minutos las Avalanchas, muy buena venta, pero me cagaba la madre el tal Enrque Erbrard.

  36. Chopper

     /  July 4, 2009

    Gracias por compartir esos cachitos de tu vida (added by Mobile using Mippin)

  37. pola pola uscanga

     /  July 4, 2009

    Hola zuri esta muy bueno tu relato me encanto, Eres super y me encantas saludos de san luis potosi. soy la pola pola uscanga

  38. Maria Guzmán

     /  July 4, 2009

    Pinche Zurita, hasta me hiciste llorar de acordarme
    de esos tiempos, vivía en la 1810 y yo pasaba por
    esas calles que pláticas, que tiempos, era cuando
    podias estar en la calle hasta las 10 y ni te acordabas
    de comer, solo jugar y jugar

  39. maestro zurita me hiciste soltar una lagrima recordando las avalanchas, yo vivi la ultima etapa de las avalanchas, tuve 4 pero por que las 4 se madrearon, claro tambien si subias a 6 pelados y brincabas banquetas con ellas como no se madrearian, y luego con ese volante rompeocicos que tenian

  40. roberto castillo

     /  July 4, 2009

    zurita, ahi te dejo mi traduccion de la cancion iron man, ojalai te guste

    se nos va a alocar?
    ‘ta ciego o puede mirar?
    siquiera puede andar?
    o si se mueve se caera?
    ‘ta muerto o vive?
    tiene algo en la mente?
    si pasamos nos va a ver
    nos deberia valer?

    convertido en acero vil
    en un campo magnetico sin fin
    en el tiempo pudo viajar
    por el futuro de la humanidad

    nadie lo quiere
    el nomas ve el mundo
    planea su venganza
    se me hace que ya nos cargo

    la hora ya esta aqui
    su terror va a esparcir
    desde la tumba se va a vengar
    mata a los que solia salvar

    nadie lo aprecia
    no lo quieren ni ver
    nadie lo ayuda
    su venganza va a tener

    sus botas no son de piel
    de plomo son, debes temer
    corre hasta mas no poder
    iron man vive otra vez!

  41. orgasmos con la taquilla

     /  July 4, 2009

    Zuri, porque no escribes un libro con tus memorias? seria algo monumental, pocas veces me he reido tanto………. eres grande Zurituuuuuuuuuuuu

  42. maitechu mia

     /  July 4, 2009

    si lindo sergio zurita te pareces a rosa nissan en novia que te vea

  43. dicipulo

     /  July 4, 2009

    de que se tienen esos pinches recuerdo de miercoles que te hacen reir hoy en la actualidad se tienen y a poco no quisieras volver a vivirlos maestro

  44. Laura Merit

     /  July 4, 2009

    Otra vez nos complaciste con una historia entrañable, gracias Zuri.

  45. Lupitta

     /  July 4, 2009

    Jajajajajajajajaja, bueno mi querido Zuri, al menos no quedaste con el trauma de que no te lo trajeron… Yo tambien me hacia wey de que no sabia quien era Santa Claus ni los Reyes para que me siguieran trayendo cosas… Jajajajjajajajajajaja

  46. luis alberto arroyo

     /  July 4, 2009

    creo que es obvio que nos gusta que escribas tus años en Michoacan Zuri, siempre es divertido, gracias

  47. SERGIO que buena anécdota cruel por los perros y bueno para tu aguela que no le
    manchaste el mosaico, ERES GUENIAL MAESTRO ZURITA.

  48. jejeje..chingon tu relato mi Zuri, nomas me da un pokitin de tristeza leer cuando te vas con tus abuelos a michoacan.Mis papás me mandaron a toluca con mi abuela paterna mas o menos a la misma edad en la k te mandaron a ti y por muchas cosas k pase alla, es k mis papás se ganaron todo mi rencor…weno, no rencor, pero si creo k nunca se los perdonare.
    Abrazos mi Zuri. me voy a ver hentai =D

  49. jejeje… me acorde k con la avalancha de mi hermano rompi mi sueter d la secundaria, el más bonito k me habia comprado mi mama.mugre sueter nomas me duro 3 dias y se enredo con las llantas. todo por andar de sope jeje ¬¬

  50. bolas

     /  July 5, 2009

    no mames cabron me hiciste recordar mi infcia na da mas que ami cuando me la trajeron lo weyes magos de inmediato me di en la madre.

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