Librería Aire Libre 1

Si tuviera una librería, la llamaría Aire Libre, porque Aire Libre tiene las mismas letras que librería, y porque rompe con la idea de la tienda de libros como un lugar cerrado y oscuro, sólo accesible para unos cuantos. No es así, o no debiera ser así.

Hoy inauguro la sección Librería Aire Libre dando una lista de algunos de los mejores libros que he leído en mi vida. Los que han cambiado mi manera de ver el mundo. Es una lista incompleta, de una vez aviso. Y además es muy personal y arbitraria. Hela aquí:

1.- Madame Bovary, de Gustave Flaubert.  Una vez le preguntaron a William Faulkner cuáles eran sus tres libros preferidos, y él contestó: “Ana Karenina, Ana Karenina y Ana Karenina“. Bueno, pues Tolstoi se basó en Madame Bovary  para escribir Ana Karenina. En mi opinión, Madame Bovary  es la novela total. Es un retrato perfecto de lo femenino, es el nacimiento de la femme fatale, es la humanidad entera contenida en la historia de una mujer (Emma Bovary) casada con un imbécil, mientras mantiene un romance apasionado con un hombre y luego con otro, hasta llegar a su destrucción.

2.- El manantial, de Ayn Rand. La mejor novela del siglo XX la escribió una norteamericana de origen ruso, que se adueñó del inglés aunque no fuera su lengua natal. El manantial es un canto al individuo en contra de la masa, apuesta por el egoísmo (sí, leyeron bien) en contra del altruismo. Dice todo lo que está mal con el comunismo, con el nacionalismo, con el nacional socialismo, con el corporativismo. Va contra todo lo que busca anular al yo, contando la historia de un arquitecto visionario, rodeado de enemigos que quieren destruir su genio. Una frase de este libro cambió mi vida: “Y fue inútil, como todo sacrificio”.

3.- Viaje a Ixtlán, de Carlos Castaneda. Parece todo lo contrario a El manantial, pero no lo es. En el tercer libro acerca de sus encuentros con Don Juan Matus, un brujo yaqui que lo enseña a ser un hombre de conocimiento, Castaneda resume los primeros dos libros (Las enseñanzas de Don Juan y Una realidad aparte) y da un estremecedor salto hacia el infinito. Don Juan enseña a Castaneda a “perder la importancia personal”, y a “ser inaccesible”. Cuando le dice que cada acto debe realizarlo como si fuera su última danza sobre la tierra, la belleza es casi insoportable. Y cuando se revela por qué el libro se llama Viaje a Ixtlán, el golpe es demoledor.

4.- Mujeres, de Charles Bukowski.  Hay una foto firmada por Bukowski en la sala de mi casa. Está ahí porque el poeta laureado de Los Angeles me devolvió las ganas de vivir cuando lo leí. Bukowski afirma, y da pruebas fehacientes, de que las palabras “ganador” y “perdedor” no significan absolutamente nada. Cualquiera de sus libros (excepto los póstumos, que por algo no quiso publicar en vida) podría aparecer en esta lista. Para mí, es uno de los mejores poetas de todos los tiempos y también el mejor cuentista del siglo XX, pero me decidí por la novela Mujeres porque fue lo primero que leí de él. Así empieza: “Tenía 50 años y no me había acostado con una mujer desde hacía cuatro”. Yo tenía 17 y no me había acostado con una mujer desde hacía 17. La identificación fue inmediata.

5.- Crónicas: Volúmen uno, de Bob Dylan. La prosa de Dylan es tan bella como su lírica. Continue reading