¿Buenas intenciones?
Los que apoyan la “protección” de las minorías, detestan la igualdad. Es más fácil sentir lástima por un mendigo que respetar a un policía.
Perfección
Sólo somos perfectos en la muerte:
nos embellece cuando el recuerdo de nosotros se diseca
y adquirimos la calma infinita de la bestia en taxidermia,
que nunca se queja y se queda quieta.
Todos nos aman al poner nuestro cuerpo en una balsa
o cuando, egipciamente, nos embalsaman.
Luego van y nos visitan en tumbas y urnas
donde el silencio nos hace anfitriones perfectos,
perfectos muertos, tan buenos que éramos.
¿Tiene razón Hugo Hiriart?
Llama mi atención un artículo de Hugo Hiriart llamado Inoportuno diagnóstico, pronóstico y remedio del teatro nacional, recién publicado en la revista Letras Libres (abril 2011, pag. 86).
En dicho artículo, el dramaturgo, director teatral, ensayista, lingüista y novelista afirma que el teatro en México, para recobrar vitalidad, debe ser “pobre, muy pobre, en su producción, esto no solo por razones económicas, sino por pureza y honor de artista, en un intento desesperado por hacer algo en este mundo que de ninguna manera esté regido ni gobernado ni tenga nada que ver con el dinero”.
Al leer lo anterior, llegó a mi mente la imagen de Leonardo DiCaprio en el papel de Howard Hughes (El aviador, Scorsese, 2005) en la escena donde Hughes está comiendo con la acaudalada familia de Katherine Hepburn, que consta de una punta de snobs, ociosos y ensimismados. A media comida, la aristocrática señora Hepburn (mamá de Katherine) le dice a Hughes: “En esta familia no nos importa el dinero”. La respuesta de Hughes es contundente: ”Eso se debe a que lo tienen”. Read the full article »

