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Temas, tramas y traumas de un amante impotente... perdón, de una mente imponente

Mi poema de Capulina

capulina_11Mi amigo Ricardo Vinós me escribió ayer diciéndome que un cuate suyo hizo un títere de Capulina y se quería deshacer de él, así que lo puso a concurso. Quien escribiera el mejor poema sobre el comediante se convertiría en el feliz poseedor. Vi una foto del títere y estaba de pocamadre.  Y luego vi que decía que alguien más ya se lo había llevado… Pero ya picado, le contesté a Ricardo con este poema amargo:

A Capulina (Ser o no res)

Querido señor Vinós,

le comento con gran inquina

que nos ganaron a Capulina.

Ni para mí ni para vos

será el campeón del humorismo blanco,

apodo que también es mío

cuando me la jalo y casi me la arranco.

Qué Hamlet ni qué la chingada,

¿qué es eso de “ser o no Read the full article »

¿Buenas intenciones?

Los que apoyan la “protección” de las minorías, detestan la igualdad. Es más fácil sentir lástima por un mendigo que respetar a un policía.

Estampida de estampitas 117

En los premios MTV, Lady Gaga se presentó como su alter ego masculino, Jo Calderone. Al enterarse, Andrés Manuel López Obrador montó en cólera y de inmediato se autonombró  ”Lady Gaga legítima”:

Estampida de estampitas 116

Comprobado: el UHU te hace ver pitufos.

Perfección

Sólo somos perfectos en la muerte:

nos embellece cuando el recuerdo de nosotros se diseca

y adquirimos la calma infinita de la bestia en taxidermia,

que nunca se queja y se queda quieta.

Todos nos aman al poner nuestro cuerpo en una balsa

o cuando, egipciamente, nos embalsaman.

Luego van y nos visitan en tumbas y urnas

donde el silencio nos hace anfitriones perfectos,

perfectos muertos, tan buenos que éramos.

¿Tiene razón Hugo Hiriart?

Llama mi atención un artículo de Hugo Hiriart llamado Inoportuno diagnóstico, pronóstico y remedio del teatro nacional,  recién publicado en la revista Letras Libres (abril 2011, pag. 86).

En dicho artículo, el dramaturgo, director teatral, ensayista, lingüista y novelista afirma que el teatro en México, para recobrar vitalidad, debe ser “pobre, muy pobre, en su producción, esto no solo por razones económicas, sino por pureza y honor de artista, en un intento desesperado por hacer algo en este mundo que de ninguna manera esté regido ni gobernado ni tenga nada que ver con el dinero”.

Al leer lo anterior, llegó a mi mente la imagen de Leonardo DiCaprio en el papel de Howard Hughes (El aviador, Scorsese, 2005) en la escena donde Hughes está comiendo con la acaudalada familia de Katherine Hepburn, que consta de una punta de snobs, ociosos y ensimismados. A media comida, la aristocrática señora Hepburn (mamá de Katherine) le dice a Hughes: “En esta familia no nos importa el dinero”. La respuesta de Hughes es contundente: ”Eso se debe a que lo tienen”. Read the full article »